ESTE BLOG FUE CREADO PARA QUE LOS PROFESIONALES URUGUAYOS DEDICADOS A LA MÚSICA CLÁSICA SE INFORMEN, Y TAMBIÉN PARA QUE EXPRESEN OPINIONES E INTERCAMBIEN IDEAS A TRAVÉS DE COMENTARIOS ACERCA DE PROBLEMAS DE ACTUALIDAD QUE AQUÍ SE DESCRIBEN.

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domingo, 25 de octubre de 2015

URUGUAY SIGUE HACIENDO HISTORIA.



Por razones de imagen pública, el proyecto CONSERVATORIOMUSICAL DE MONTEVIDEO se ha  retirado de la web. Hemos despertado interés nacional e internacional de músicos, profesores y estudiantes, según tenemos todo bien documentado. Fácilmente se puede entender que no queremos continuar generando expectativas alrededor de algo que, en definitiva, es evidentemente irrealizable en un Uruguay que cada día se aleja más y más de objetivos culturales que otrora fueran motivo de orgullo. 

También es evidente que una iniciativa ambiciosa como ha sido ésta – iniciada hace ya casi cuatro años – no se puede llevar adelante en forma solitaria ante la inercia de los únicos capaces de darle impulso, es decir, los organismos oficiales responsables de la cultura. Nuestra iniciativa llegó al MEC, el FONAM, y finalmente al SODRE, con idénticos resultados.

Por lo tanto, nos retiramos de la web y damos por concluida toda gestión relativa al proyecto.

En 2013 el proyecto le fue presentado al Consejo Directivo del SODRE. Muchos se preguntarán ¿por qué al SODRE... ?

 

Primero, porque la propia Ley de creación de este organismo oficial especifica, expresamente y como una de las misiones, “crear y organizar escuelas y conservatorios para la preparación técnica del personal y difusión de la cultura”.

Segundo, porque el SODRE ha creado escuelas, pero nunca instituyó un conservatorio. Entonces pensamos que las cualidades del complejo Adela Reta, y los recursos técnicos y de local que tiene, podrían ser ideales para desarrollar un proyecto exigente donde una de las metas era realizar una labor social a través de la música culta, entendiendo que esto no se debe limitar a los sectores medio y alto de la sociedad, sino que, al contrario, también debe alcanzar a beneficiar los sectores carentes de recursos económicos.

Tercero, porque contando el SODRE con varios cuerpos estables y una orquesta sinfónica, posee un  potencial docente capaz de satisfacer ampliamente la demanda de estudiantes de cualquier instrumento o disciplina musical.

Y por último, porque el Conservatorio Musical de Montevideo fue proyectado para ser una Organización sin fines de lucro, de enseñanza y promoción de la cultura musical, con extensiones hacia el ámbito internacional. Entre varias posibilidades, esto supone un crecimiento en el intercambio profesional y estudiantil en las regiones que hubiera conseguido abarcar. Pero también significaba extender una metodología con objetivos concretos a ser alcanzados, tanto en el campo pedagógico como también en el de contribuir con la difusión de la música culta.

La enseñanza de la música debe considerar que la culturización musical de las futuras generaciones depende no tan sólo de factores publicitarios, sino mucho más de factores pedagógicos aplicables a  niños y jóvenes en la actualidad.

Pero el Consejo Directivo del SODRE se llamó a silencio. Ante nuestra insistencia respondió, finalmente, con una nota escueta denegando cualquier apoyo y con el nombre de proyecto mal escrito.

La orientación actual persistente del SODRE demuestra a las claras un perfil que desanima para volver a insistir. Fuera de cualquier otro contexto que no sea el de la cultura, no sabemos cómo interpretar en realidad las palabras del Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez en 2009, cuando inauguró el actual edificio del SODRE diciendo:

   “Ahora, lo que resta como desafío es restablecer la actividad artística como nexo con la sociedad, porque la cultura no es ni la Cenicienta de los presupuestos, ni un adorno del desarrollo, ni la tilinga de la familia. La cultura es todo y para todos".


Lo que nos había estimulado hasta ahora.


Cada poco tiempo nos llegaba por correo electrónico toda clase de preguntas acerca de las clases, horarios disponibles, etc., de personas que querían estudiar y perfeccionarse en el instituto, y esas consultas eran hasta de otros países como México, Argentina, Brasil, Chile, etc. No sabemos por qué ocurría esto, siendo que todo lo que estaba en la web decía que era un "proyecto" para "reabrir una institución" de valor histórico.

También ha habido profesores de renombre interesados en dar clases en el Conservatorio, expresándonos que les motivaba la metodología pedagógica que distinguía al proyecto. Eran profesores de Europa y Latinoamérica que nos hicieron propuestas diversas incluyendo dar master classes y recitales.

Todo ello fue un indicio claro del interés que el proyecto despertó en varios ámbitos, excepto en el de los medios que podrían haberlo llevado a su realización.

Uruguay: un país más ¿“en vías de desarrollo”?

 

Uno de los requisitos más elementales de un proyecto cualquiera es que debe contar, primero, con apoyo significativo en su propio país de origen, incluyendo el apoyo del Estado, para aspirar, después, a obtener incluso apoyos internacionales a los que también se podría acudir para la realización. Digámoslo claro y sin el eufemismo desarrolista de moda: La falta de respuesta a propuestas culturales ambiciosas no es ninguna “vía” que lleve a alguna parte, y tiene un solo nombre: subdesarrollo.

Por qué decimos ahora todo esto.


El Conservatorio Musical de Montevideo fue fundado en 1904. Forma parte del acervo cultural uruguayo. Desde sus mismos orígenes las actividades estuvieron ligadas a algunos de los nombres más insignes de la música uruguaya, tales como Eduardo Fabini, Alfonso Brocqua y el Mtro. Domingo Dente tan vinculado al SODRE, como todos sabemos.

El nuevo Conservatorio Musical de Montevideo fue una propuesta para continuar con aquella tradición de prestigio, pero mirando las exigencias del siglo XXI en la difusión de la cultura musical a través de la enseñanza. 

Uruguay sigue haciendo historia.



Gustavo Britos Zunín
(ex Director del proyecto)

miércoles, 21 de octubre de 2015

POR QUÉ LA DESASTROSA SITUACIÓN DE LA MÚSICA CLÁSICA EN EL URUGUAY NO SE SOLUCIONA CON LA MEDIDA ANUNCIADA POR EL CONSEJO DIRECTIVO DEL SODRE.


"Un equipo especializado y orientado a la calidad y excelencia"                                                                                                                                              http://www.sodre.gub.uy/node/341


Como su propio título lo indica, este colectivo integrado por ocho miembros no es nada más que una Mesa de Programación. Pretender sanar el horrible desamparo en el que ha caído la música clásica, seria, culta o como la quieran llamar en el Uruguay, con un comité programador, es como tratar de resolver los agudos problemas de transporte y tránsito en Montevideo instalando un varita en 18 y Bulevar. La música clásica, patrimonio inalienable de nuestra sociedad desde el inicio de nuestra vida nacional, depende del cimiento artístico que le dan una gran orquesta sinfónica y una gran temporada sinfónica. Es la música sinfónica la que (con poquísimas excepciones) concitó la creatividad, originalidad y genio de los grandes compositores que le dieron vida al género llamado “clásico”. La ópera y el ballet son literalmente inconcebibles sin el sustento musical sinfónico. Y para ese sustento se necesita una orquesta profesional y completa, no el muñón desvalido en que han convertido nuestras actuales “hautoridades” culturales a la otrora prestigiosa OSSODRE. No es “coordinando programación” que se rescata a una Orquesta Sinfónica diezmada, ni se vuelve a colocar en su debido lugar al elemento esencial de la vida musical de un país.
La milanesa revela su verdad, quizás, cuando leemos en el comunicado que esta medida “responde a la necesidad…(de) erigir al SODRE como una institución cultural que responda a todos los públicos y a los desafíos de la época actual, buscando atender las demandas de una sociedad moderna y buscando siempre facilitar el acceso de la cultura de todos los habitantes y visitantes de nuestro país.” Hmm…¿qué quiere decir “todos los públicos”, “época actual”, “atender las demandas de una sociedad moderna”, “acceso a la cultura de todos los habitantes”, y todo el palabrerío que espetan nuestras actuales “hautoridades”? ¿No será que al negarse a nombrar un Director Artístico tradicional (con mucha más autoridad que el director de un cuerpo estable), encargado de imponer una visión de calidad a la actividad sinfónica, operística y de cámara, de contratar directores invitados y solistas, y de llevar a cabo una programación sensata (p.ej., no programar sinfonías de Mahler con un ensemble permanente de menos de 50 efectivos), lo que  persiguen las “hautoridades” es seguir marginando a la música clásica, para dar más cabida aun al candombe, a la murga, a la salsa, al circo y a todos los otros espectáculos que han convertido al SODRE en un Maipo de provincia?


Alberto Reyes

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Proclama

Brillante concierto de la OSSODRE en la noche del sábado 26 de setiembre de 2015, con solista de lujo, nuestro compatriota Alvaro Pierri. Previo al concierto, se le expuso al público que colmaba el Auditorio la grave situación por la que atraviesa la orquesta. Largos minutos de aplausos fueron la respuesta a los reclamos. Aquí el texto completo de la proclama leída:


A mediados de 2016 se cumplirán 85 años del primer concierto de nuestra orquesta, que orgullosamente ostenta el decanato de las agrupaciones sinfónicas nacionales de nuestro continente. Desde entonces el prestigio de la OSSODRE trascendió fronteras y se instaló firmemente en el corazón de los uruguayos como uno de los baluartes de la cultura nacional, constituyéndose asimismo en referente ineludible de la música sinfónica latinoamericana.
La oscura década del 70 acarreó a la OSSODRE, además del incendio del emblemático Estudio Auditorio, el comienzo de un proceso de profundo deterioro institucional, que con altibajos continúa hasta nuestros días, producto del desinterés y la desidia de las autoridades de turno.
La inauguración de este maravilloso Auditorio nos devolvió la esperanza de un renacer de nuestra querida orquesta.
Han pasado seis años. Sin embargo hemos visto cómo las prioridades de quienes lo dirigen son otras. Su modelo de gestión reformula el rol de los cuerpos estables: de generadores de cultura y difusores del acervo artístico nacional, al de vendedores de miles de entradas. Obviamente, una Orquesta Sinfónica Nacional de calidad no es funcional a este proyecto.
De los 168 espectáculos presentados en el Auditorio en 2014, sólo ocho tuvieron a la OSSODRE como protagonista.
Al finalizar la actual Temporada, nuestra presencia en este escenario habrá sido incluso aún menor.
Uno de los escasos aciertos de la pasada Dirección Artística fue la contratación del Maestro Stefan Lano como nuestro Director Titular. En los tres años de trabajo conjunto con él, la Orquesta alcanzó extraordinarios niveles de excelencia. Desde el primer momento, el maestro Lano se erigió en enérgico opositor a este modelo de gestión y en firme defensor de la institucionalidad de la OSSODRE y de los derechos de sus integrantes. Ello le valió la arbitraria y grosera rescisión del contrato.
En reiteradas ocasiones hemos manifestado que la Orquesta Sinfónica del SODRE es víctima de un sistemático desmantelamiento y está en real peligro de extinción. Esto no es una figura retórica ni exagera en lo más mínimo la situación.
Actualmente 52 profesores integramos la plantilla de músicos estables. Nuestro ingreso se produjo mediante rigurosos concursos de oposición con prestigiosos jurados internacionales. El último de ellos se llevó a cabo en 2006.
Desde entonces las vacantes generadas -que al día de hoy suman 47- se han estado cubriendo con artistas extras, contratados de manera absolutamente precaria. Llevamos mucho tiempo reclamando la impostergable realización de los concursos que brinden a estos compañeros la oportunidad de regularizar su situación laboral. Al mismo tiempo, jóvenes instrumentistas formados durante estos años, músicos compatriotas que han debido emigrar en busca de mejores oportunidades e incluso colegas de otros países, tendrán la posibilidad de engrosar y enriquecer nuestra principal agrupación sinfónica.
Por desgracia para la cultura nacional, uno de los puntos fundamentales del proyecto de nuestros “gestores” es la modificación drástica de la estructura institucional de los cuerpos artísticos.
Su propuesta, que está en práctica desde hace varios años, incluye la eliminación paulatina de los cargos presupuestados y su sustitución por trabajadores eventuales. En nuestro caso, ello conduce inexorable y dramáticamente a la transformación de la orquesta nacional en un conglomerado sin identidad, integrado por instrumentistas free-lance sin ningún arraigo y carentes de los más elementales derechos laborales.
El nuevo Consejo Directivo, que a diferencia de los anteriores ha mostrado voluntad de diálogo, manifestó a nuestros delegados que los únicos concursos previstos en este período, son los internos para efectivizar los cargos de solista, que varios de nosotros venimos ejerciendo desde hace años en forma interina, descartando de manera tajante los llamados externos para llenar las vacantes. Estos concursos solucionarían apenas una ínfima parte del gravísimo problema que aqueja a nuestro cuerpo orquestal.
Nosotros consideramos inaceptable esta propuesta. La Orquesta Sinfónica, reunida en asamblea, decidió, por abrumadora mayoría, que ninguno de los Profesores de la OSSODRE se presentará a dichos concursos internos a menos de que las autoridades establezcan una fecha próxima para el llamado a cubrir la totalidad de las vacantes.
Somos artistas, amamos nuestra profesión y en cada concierto entregamos a plenitud nuestros conocimientos, esfuerzo y sensibilidad. Defenderemos nuestra fuente de trabajo y la de las nuevas generaciones de músicos.
Llevaremos hasta sus últimas consecuencias la lucha no sólo para mantener viva a la Orquesta, sino para devolverla al sitial privilegiado que ocupó en nuestra cultura y que nunca debió perder. Sabemos que ustedes no nos dejarán solos en esta dura batalla.
Disfruten el concierto.

sábado, 18 de julio de 2015

Al que le quede bien el poncho... que se lo ponga.

 

... luego de mas de 3 décadas en los micrófonos de cx 6, me permito expresar la falta total de vocación por la difusión de la música culta en sus diversas corrientes en nuestra querida emisora...”


La actitud reacia a la música clásica evidenciada por el SODRE, bajo el amparo del concepto de “élite” que le quiere atribuir al público del género, sería nada más que la punta de un iceberg más profundo de lo que se cree.

La denuncia.

Esto ocurrió hace nada más que un año y medio, aproximadamente. Encaja perfectamente en la orientación evidente que tiene el SODRE en los últimos tiempos. Lo que sigue nos llegó por mensaje privado, pero con autorización expresa de quien firma para hacerlo público:

   “Con profundo interés he leído el articulo de Javier Bezzato que comparto plenamente. Por mi parte, luego de mas de 3 décadas en los micrófonos de cx 6, me permito expresar la falta total de vocación por la difusión de la música culta en sus diversas corrientes en nuestra querida emisora, que me llevaron al final a jubilarme antes de lo previsto. Falta de vocación que se traduce en agravios, desconocimiento, demagogia sindical, falta de interés y notorio complejo cultural en operadores y mandos medios, con resultados desastrosos que aún se pueden comprobar en la diaria sintonía.
   "Por años me he quejado de los baches interminables, antes y después de los anuncios. Las veces que he salido al pasillo a reclamar la presencia en cabina del funcionario "responsable" diciéndole: "el disco se fue" y la invariable respuesta "no te preocupes Romero...ya va a volver". He tenido operadores que "rebobinaban" cintas o hacían ruidos de ex profeso con el micrófono abierto. Otros a quienes les importaba un rábano si se anunciaba un barroco y salia al aire un dodecafónico. Y el desinterés mayor se vive ahora, donde las emisoras de "importancia para el gobierno" tienen hasta 8 repetidoras y cx6 ninguna, con el agravante de que en el litoral es "tapada" por una radio de Asunción. La dirección ha puesto al frente (con suculento salario) a un vitalicio jurado de carnaval, cuyos conocimientos músico-culturales son de un excelente paracaidista. Obviamente estoy a las órdenes para cualquier inquietud que Uds. puedan tener sobre mis vivencias en Radio Difusión Nacional y no tengo ningún inconveniente en que estas manifestaciones tomen estado público.”

Atte: Antonio Jorge Romero.

Posdata

El Sr. Romero dice, todavía, que el 27 de Dic de 2013 el encargado de la emisora le indicó a gritos que no hiciera más los programas líricos. Y relata así el desenlace del episodio:

    “Al contestarle que él no era nadie para decidir eso, me dijo que estaba encargado de cx6 por orden del (ya fallecido) director de las emisoras, el Sr. Saccomani. Ante este disparate resolví volver a la cabina a mis anteriores funciones de locución, pero la Sra Ruffo me indico que ya no pertenecía más al sector.
   “Por lo tanto, falto de respaldo de mandos medios, solicité en ctas. personales mi jubilación. Es importante destacar que denuncié el atropello ante el Consejo Directivo, sin resultados, y que mis programas (tanto Aria Prima como Lirica Viva) se siguieron emitiendo hasta el 31 de Dic. de ese 2013.”

Según el Sr. Romero, nunca se le explicó un motivo para impedirle seguir con sus actividades. Había ingresado por concurso de oposición en 1978, y a la radio oficial el 1 de enero de 1980.

He aquí una pregunta incómoda: ¿Nadie en el Consejo Directivo escucha la única emisora de radio que transmite música clásica?

¿Nadie?

Peor todavía, ¿cuál sería la explicación para el silencio por toda respuesta para una denuncia expresamente hecha al Consejo Directivo?

Habría una sola explicación: La displicencia de los directores es un buen poncho para abrigar a los irresponsables, si hay denuncias alrededor de la música clásica. Claro, hay una disculpa inmejorable: la emisora ya no pertenece más a la órbita del SODRE y eso parece que es definitivo. 

sábado, 27 de junio de 2015

El Uruguay: un mate bien amargo.

"La música académica abre puertas a la Historia, nos acerca a otras culturas y a persona de diferentes medios socio-económicos."

  El siguiente artículo fue publicado en Facebook por el pianista uruguayo Javier Bezzato  el 2 de marzo de 2014  y reproducido, con permiso del autor, en el blog Música Clásica aquel mismo año. 

Más de un año después viene bien recordar las reflexiones que Javier nos quiso transmitir, porque conservan una pasmosa actualidad.

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Hace días que vengo pensando y pensando sobre los problemas de la orquesta del Sodre. Me gustaría transmitirles mis reflexiones.

Existen algunos prejuicios con respecto a la música denominada clásica, culta o académica y a las personas que la practican: el músico clásico, culto o académico. Esto sucede lamentablemente en muchas partes, pero en Uruguay, tal vez por ser un país con pocos habitantes, se percibe un poco más. A esto se puede agregar la falta de suficiente transparencia en las gestiones culturales. Esta es una de las razones por la que me fui hace ya más de diez años, queriendo ampliar horizontes en mi formación y buscando futuro laboral.

Como lo definió Nibya Mariño con sencillas palabras en una entrevista para Subrayado: la música “... es como un mensaje espiritual, llega a todos.” La música culta no busca ser elitista, está abierta a entrar en contacto con otros géneros musicales y busca llegar a la gente. Cualquiera de ustedes, músicos, puede confirmarme que, si bien podemos concebir nuestro hermoso oficio como una importante misión que llevamos adelante con entusiasmo y pasión, esto no implica que seamos seres superiores a otros o pertenecientes a una casta selecta. Tampoco lo ve así la gente que se siente atraída por ella. La música académica abre puertas a la Historia, nos acerca a otras culturas y a persona de diferentes medios socio-económicos. Basta comprobarlo entre los músicos mismos o simplemente entre los melómanos. Otros géneros musicales o manifestaciones artísticas tienden a tener un alcance local o regional y a limitarse a su ámbito socio-cultural, fortaleciéndolo y enriqueciéndolo. Pero me atrevería a decir que, un aficionado al carnaval uruguayo sabe, tal vez, poco y nada del carnaval en Basilea, por ejemplo. Así que en tema de apertura, tolerancia e integración existen muchos prejuicios y creo que el continuar y mejorar las condiciones de la práctica de la música clásica en nuestro país (y por consecuencia, asegurar la existencia en este caso de una orquesta sinfónica estatal) solo puede traer ventajas para nuestra sociedad. ¿Es tan difícil entender que también hay personas comunes y corrientes, de cualquier estrato social o económico, que se emocionan con Mozart, Chopin o Ligeti y encuentran así una mínima pizca de trascendencia en esta vida terrenal?

Estos prejuicios influyen también lo que se entiende o sabe sobre un aspecto fundamental del trabajo que desarrolla el músico: la práctica instrumental. Tarea que insume una carga horaria muy grande y que, por las características del oficio, se realiza en un ámbito privado y personal, a diferencia de un bailarín, el cual, a las horas de ensayo suma el tiempo de práctica personal, en este caso realizada en forma colectiva, "a la vista" de todos.

Aclaro todo esto (para muchos rotundamente evidente), porque he leído declaraciones de la presidenta del Consejo Directivo del Sodre
que dejan entrever una falta atroz de conocimiento y sensibilidad en la materia. Incluso dejando de lado la aberrante y vergonzosamente ignorante declaración de que en el mundo no existen orquestas sinfónicas presupuestadas (el número de integrantes necesario para una orquesta de esa características no hay que aclararlo).

¿Alguien me puede explicar cómo personas tan incompetentes en la materia ocupan tales puestos y se llevan en sus bolsillos suculentos sueldos? Creo que criterios de otra índole que los artísticos y de capacidad de gestión ponen al frente esa gente. ¿Favores políticos, tal vez?


Otra pregunta: ¿qué se les dice a los chicos de la Orquesta Juvenil sobre el futuro que les espera?
Una posible respuesta: "Miren, vivimos en un país donde te podés fumar con toda tranquilidad unos ricos porros, cualquiera se puede casar con cualquiera y ser feliz. Eso sí, si te gusta Beethoven, acá vas a tener pocas oportunidades en tu vida."

No estoy en contra de los géneros populares ni creo que uno sustituya a otro, incluso los admiro y practico (lo confirman mis próximos conciertos aquí en Suiza), pero la música clásica debe tener el lugar preponderante en el Sodre que siempre tuvo. Para eso fue creado, ¿no? Lo más triste es sentir la decadencia de una institución que supo ser ejemplar. Que lo digan los que vivieron la época de oro del Sodre! La ley de 1929 prevé la formación de los cuerpos y escuelas de formación que posee el Instituto. El Sodre es financiado por el Estado, o sea, por los uruguayos. Y debe ser para los uruguayos, incluso para los uruguayos que gustan de la música sinfónica. La Cultura no debería ser (por lo menos en esa institución) un negocio, sino un patrimonio del país. Y en el caso que ese modelo ya no funcione, hay que buscar otro que sea efectivo y digno para todos.

Algunas cosas han mejorado (también hay que ver lo bueno). Un ejemplo (a pesar de las tensiones actuales): hace algunos años se podía asistir a las funciones del Cuerpo de Baile del Sodre (hoy Ballet Nacional), donde sólo estaban presentes, además de los bailarines por supuesto, la madre de algún integrante del Cuerpo, con suerte la novia de alguno de ellos y, si aun no había fallecido, alguna que otra tía-abuela. Hoy en día la cosa es muy diferente. Una historia feliz... Pero no recuerdo una gran muestra solidaridad o apoyo institucional frente a esa problemática situación, que duró bastante tiempo. Eso también era amargo.

No dudo en las buenas intenciones de la Sra. Presidenta, como lo confirma en una declaración a 180: "... Hemos trabajado como bestias para resolver...". Pero en la declaración misma describe la forma en que lo hace.

La regla debería ser así de sencilla: el músico cumple con sus compromisos artísticos en tiempo y forma y recibe a cambio su contrato y sueldo en las mismas condiciones.

Me alegra mucho saber que la orquesta denuncie su situación y haga sus reclamos TOCANDO. La trinidad compositor-intérprete-público es lo que obra maravillas y es lo que hay que mantener vivo. Para MOVER a la gente hay que CONMOVER.

Yo, por ahora, dejé de tomar mate. Para amarguras me alcanza la triste realidad.


Javier Bezzato

En facebook.

domingo, 21 de junio de 2015

UNA HISTORIA INEXPLICABLE

Nuestra historia musical demuestra la importancia de la música clásica en la vida cultural uruguaya y, en ocasiones, a niveles extraordinariamente altos. Por ejemplo, en 1940 se trasmitió a través de las radioemisoras del SODRE, incluso las de onda corta, una serie de conciertos dirigidos por Arturo Toscanini desde el Estudio Auditorio. A eso se agrega una lista impresionante de visitantes ilustres como Igor Stravinsky, Ottorino Respighi, Heitor Villa-Lobos, Manuel Ponce, Humberto Allende, Godofredo Petrassi, Paul Hindemith, Aram Jachaturián, Aaron Copland, William Walton, Camargo Guarnieri, Albert Wolf, Erich Kleiber, Fritz Busch, Jascha Horenstein, Paul Paray, Clement Krauss, Herman Scherchen, Víctor de Sabata, Sir Malcom Sargent, Arthur Rodzinsky, Nicolai Malko, Paul Klecki, Witold Rowicki, Leopold Ludwig, Wilhelm van Otterloo, Kiril Kondrashin, Jean Martinon, Enrique Jordá, Antal Dorati, Howard Mitchel, Juan José Castro, y otros más que definieron una época dorada.

No debemos olvidar, sin embargo, que todo aquel período pasó por la Segunda Guerra Mundial, y Uruguay obtuvo un beneficio artístico al recibir aquí a muchos de aquellos huéspedes que buscaron un refugio. Pero, después de la guerra, en 1953 Lamberto Baldi reafirmó todavía una OSSODRE destinada a alcanzar el nivel más alto de su trayectoria, llegándose a considerarla la mejor orquesta sinfónica de Sudamérica y una de las mejores del mundo. 
 

¿Sería muy caro reconstruir aquel grado de excelencia?

Cualquier lector atento pensará que ahora, cuando está de moda la famosa “austeridad” que pasa la tijera en la cultura antes que nada, aquello sería inviable. Puede ser, y el argumento más a mano sería que el cachet de “monstruos” como los de aquella talla, hoy no se podrían pagar. Pero ¿alguien puede creer que varios de los espectáculos pop que el SODRE presentó en alguna temporada anterior, y los que presentará en esta de 2015, acaso son baratos?

Ah, claro – se podrá decir también – la cuestión es la taquilla, buscar que no hayan espectáculos deficitarios. Pero véase lo que también el propio SODRE dice al respecto en su página web:

      “La OSSODRE ha tenido desde su nacimiento la gran ventaja de no esclavizarse con la taquilla para sobrevivir. Como organismo con rubros propios, pudo planificar su acción con vistas a la cultura y nunca dependió del reclamo de sus abonados para confeccionar sus programas. Esto dio a los primeros directores espacios de audacia e imaginación, de exigencia estética y de variedad estilística, que los organismos privados rara vez pueden permitirse. Aunque esta independencia y variedad disminuyeron bastante cuando se terminaron los directores estables, de todos modos el nivel medio del repertorio sigue siendo más riguroso y mejor dosificado que el de muchas orquestas famosas que tienen la obligación de llenar las salas y de hacer el gusto a sus protectores.”

Tal como he señalado con insistencia en artículos anteriores, la temporada de conciertos 2015 no sólo es paupérrima, sino que está llena de contradicciones que apuntan más bien a estabilizarse que a buscarles solución. Se prejuzga que la música clásica es para una élite y que hay que "democratizar" el arte, como si el pueblo uruguayo fuera incapaz de apreciar otra cosa que lo que los medios difunden hasta el hartazgo. No hay duda, entonces, de que lo que se busca es la taquilla. 

Y esto puede involucrar la calidad de los espectáculos. 

En una situación tan dependiente, la cuestión de la evaluación de la calidad pasará, de ser un problema de gestión, a convertirse en un problema político que puede llegar a poner en riesgo la ruta inicialmente trazada hacia determinados objetivos. Ahí el desafío es para el Director Artístico, quien deberá reconocer cuáles son los elementos en el entorno que puedan plantear nuevas oportunidades o, por el contrario, nuevas amenazas a resolver. Deberá trabajar en conjunto, con el personal artístico y el Directorio, para trazar un curso de acciones hacia el futuro. Y éste, justamente éste, es el meollo de la situación de hoy.

Falta consenso.

Sería esencial establecer por parte del Consejo Directivo, en conjunto con la Gerencia General y los cuerpos estables, una política cultural delimitada a nivel de Estado. ¿Hace falta, para ello, una declaración de misión y visión que sea comunicada y compartida a través de todos los integrantes de la institución? Parecería que no, porque esa declaración está implícita en el contenido de la propia Ley de creación del SODRE. En aquella fuente es donde se debe buscar que cada miembro sea consciente de su responsabilidad en la consecución de los objetivos. La declaración de la misión y visión es un elemento clave para indicar cuál es el camino posible de recuperación del grado de excelencia que distinguió al SODRE en el pasado.

El Auditorio Adela Reta es un complejo de 25.000 m², con una sala principal de 2.000 localidades destinada a espectáculos líricos, sinfónicos y de ballet. Su foso puede albergar a más de 100 músicos, está organizado en tres módulos y cuenta con un sistema de elevación automatizado. El escenario, el más grande del país, tiene una altura libre de 27 metros y una boca de escena regulable que puede alcanzar 15,50 metros de ancho por 12 metros de alto. El complejo cuenta con una segunda sala, más pequeña, destinada a la música de cámara y repertorio experimental, con la flexibilidad técnica necesaria para que pueda ser transformada a conveniencia. Además, tiene modernas salas de ensayo, con un sector de talleres ubicados en tres niveles de doble altura, para la producción y realización de los montajes escénicos y la caracterización de los intérpretes. Por otra parte, cuenta con un anfiteatro, áreas para exposiciones y sectores de 'foyeres' y cafeterías. El edificio tiene características acústicas especiales en toda su construcción, especialmente el cubo interior que contiene el escenario y galerías. Se han invertido más de USD 100.000.000 hasta la finalización de las obras.

¿Para qué? 

En 2012 Ariel Cazes explicaba muy bien para qué, en una entrevista televisada donde se refería también la respuesta del público. Vale la pena escuchar lo que decía en aquel año no tan lejano:






Hay que decir también que a pesar de aquellas declaraciones, en cambio al inaugurarse la temporada 2015 con el “Concierto por la memoria”, Cazes decía a Montevideo Portal que "No se invirtieron más de 100 millones de dólares para que esto fuera para una élite de iluminados”. ¿Cuál será la “élite” que no merecería esa suma de dinero invertido? ¿Será la que deba conformarse con los poquísimos conciertos de la OSSODRE y la reducida programación de espectáculos de ballet, de ópera y de música de cámara? ¿No será un grave error considerar que el pueblo uruguayo es incapaz de disfrutar y comprender otra música que la que los medios le quieren imponer? Sin duda algo anda muy mal.

Y casi ni valdría la pena seguir reiterándolo, pues el problema ya es de conocimiento público. Pero, si volvemos de nuevo muy atrás en el tiempo hallamos hechos sorprendentes. Hay dos documentos que conviene conocer.

Primero: Lo decía Lauro Ayestarán.

Allá por 1935 nuestro eminente musicólogo, investigador incansable de las raíces de la música nacional, defensor de esas mismas raíces incluso populares (no confundir con lo que hoy la mass media difunde como "popular"), escribía:

"La OSSODRE está olvidando su cometido - Sólo cuatro audiciones sinfónicas se han realizado este año - Falta calidad en los programas.
“En 1931, la Ossodre realizaba 37 conciertos. En 1932, bajaba su númer a 29. En 1933, solamente 21. En el año pasado, 15. Y en la actual temporada a la que sólo quedan dos meses de actividad, 5 conciertos, uno de los cuales de carácter particular ofrecido al Presidente de Brasil."


(Fuente: Biblioteca Digital del Centro Nacional de Documentación Musical CDM).

Este es el documento original completo donde Ayestarán firma con el seudónimo “Ural” en “El Bien Público”, en fecha 30 de agosto de 1935. Nótese que el mismo documento también se refiere a "el desprecio hacia la producción americana".  Esto hace pensar en algo muy desagradable, porque evidentemente hay una historia que se repite sin que haya alguna explicación clara.  Es que la historia no termina ahí, hay más. La cita siguiente deja muy mal parado al Estado uruguayo, de ayer y de hoy, porque toca una característica de idiosincrasia.

Segundo: "El peso del destino".

La cita siguiente fue tomada directamente de lo que escribió Leonardo Scampini, El País Cultural Nº 570, 6 octubre 2000 titulado "Lauro Ayestarán - el peso del destino":

      "...Su renombre internacional  (llegaba) a tal punto que continuamente recibía los llamados de Sociedades norteamericanas -rememora su hijo Ángel-para que se fuera a trabajar allá. Le decían: "Pero, mire, nosotros lo vamos a sentar y usted se va a dedicar a investigar y no va a tener problemas de dinero ni de nada", y en cada ocasión él les decía:  "Yo trabajo en mi país y para mi país". Y si se hubiera ido, hubiera tenido un poco más de dinero y hubiera realizado una obra más grande que la que llegó a concretar".
Su vocación de servicio al país, se evidencia en el deseo de que su biblioteca musicológica, una de las más importantes de América, quedara en el Uruguay. Cuenta Ángel que "a las dos semanas de la muerte de mi padre, vino Stevenson de los Estados Unidos con un cheque de la Fundación Ford para llevarse la biblioteca. "Dígame usted el precio", dijo Stevenson, y a pesar de que habíamos quedado en la ruina económica y que ese dinero nos podía haber salvado, mi madre cumplió con la voluntad de Lauro y no la vendió. El Estado Uruguayo demoró ocho años en pagarla".
"Entre las colecciones que había dejado mi padre -agrega Ángel- estaba la de partituras con pie de imprenta uruguaya, es decir, todo lo que se había impreso en Uruguay de música uruguaya. Eran seis mil partituras, más manuscritos de músicos uruguayos como Fabini, Cluzeau Mortet y el original Himno Nacional de Debali. Esa colección mi madre se la ofreció tres veces al Estado y en todas las oportunidades se le contestó que no existía interés. Esa actitud le molestó tanto a mi madre que cuando la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos vino a comprarla, ella terminó vendiéndola. Y allá está la "Lauro Ayestarán Collection" perfectamente cuidada y guardada".


Cualquier "remiendo" que se haga a un hecho como éste, no haría más que demostrar una sola cosa: yendo hacia adelante y atrás no se llega a ninguna parte. Sea la Orquesta Sinfónica con sus glorias y altibajos, sean los cuerpos estables del SODRE, sea incluso la Filarmónica de Montevideo y aun el MEC y las instituciones oficiales y privadas de enseñanza musical, y los sistemas oficiales de radio y televisión, todo ello, en conjunto integra un organismo cultural enorme que no debe andar a la deriva. Digámoslo bien claro: no puede estar dependiendo de puntos de vista político-partidarios de turno. Al contrario, es necesario que haya una política de Estado.

Y que sea abierta al mundo y a siglos de historia del Arte.


GBZ 

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Una Rosa con otro nombre...?

Foto de Alberto Reyes. El SODRE nació con el nombre "Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica". La ley de 1929 creaba, sencillamente, una radio nacional, para "perifonear programas culturales e informativos...con fines de mejoramiento espiritual de los habitantes del país". Luego se creó en el SODRE una orquesta sinfónica, un coro, un conjunto de música de cámara, un cuerpo de baile y un elenco de radioteatro, y la institución comenzó una distinguida tarea de llevar al país los frutos de la cultura, entre ellos, en lugar prominente, la música clásica.
 
Hoy el SODRE se llama "Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos". Su orquesta está diezmada y apenas realiza seis conciertos de temporada sinfónica, sus otros cuerpos estables, salvo el Ballet, agonizan entre el descuido y la indiferencia de todos, y la música clásica es el pariente pobre del rubro "espectáculos". Ese cambio de nombre ya debería haber sido una señal de alarma para la cultura uruguaya (aunque vemos por el reciente brouhaha de otra gran institución nacional, la Biblioteca, que ya nada alarma a la cultura uruguaya). La inocente letra E de SODRE, "espectáculos", fue el caballo de Troya que permitió desvirtuar totalmente la misión de "mejoramiento espiritual de los habitantes del país", dar lugar a murga y circo, y convertir a la espléndida sala Adela Reta en el simple "Auditorio", léase, un común teatro de variedades.


Pero el problema de nomenclatura no acaba ahí, queridos conciudadanos. Parece que por la ley 18.996 de 2012, reglamentada en diciembre de 2014, se crea la "Unidad Ejecutora 024" con el nombre de "Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional", que incorpora a Canal 5 (ex TV del SODRE) y también a....¡la radio del SODRE! es decir, de un saque, se elimina del "SODRE" a la "Radiotelevisión" (¡afuera con la pinche letra R!) y nos queda el ¡"SODE"!, a saber: "Servicio Oficial de Difusión y Espectáculos". Pensemos un poco: sin radio ni televisión, ¿de qué "difusión" están hablando? ¡Marche la D! ¡Tengamos un SOE!. Pregunto (sí, a mis conciudadanos, no miren para otro lado) ¿queremos un Servicio Oficial de Espectáculos? ¿O es hora de salvar el patrimonio cultural uruguayo, inclusive la música clásica, y rescatar a una institución que, como cualquier bastardo, ni siquiera sabe qué nombre ponerse?


Alberto Reyes