Brillante concierto de la OSSODRE en la noche del sábado 26 de setiembre de 2015, con solista de
lujo, nuestro compatriota Alvaro Pierri. Previo al concierto, se le
expuso al público que colmaba el
Auditorio la grave situación por la que atraviesa la orquesta. Largos
minutos de aplausos fueron la respuesta a los reclamos. Aquí el
texto completo de la proclama leída:
A mediados de 2016 se cumplirán
85 años del primer concierto de nuestra orquesta, que orgullosamente
ostenta el decanato de las agrupaciones sinfónicas nacionales de nuestro
continente. Desde entonces el prestigio de la OSSODRE trascendió
fronteras y se instaló firmemente en el corazón de los uruguayos como
uno de los baluartes de la cultura nacional, constituyéndose asimismo en
referente ineludible de la música sinfónica latinoamericana.
La
oscura década del 70 acarreó a la OSSODRE, además del incendio del
emblemático Estudio Auditorio, el comienzo de un proceso de profundo
deterioro institucional, que con altibajos continúa hasta nuestros días,
producto del desinterés y la desidia de las autoridades de turno.
La inauguración de este maravilloso Auditorio nos devolvió la esperanza de un renacer de nuestra querida orquesta.
Han pasado seis años. Sin embargo hemos visto cómo las prioridades de
quienes lo dirigen son otras. Su modelo de gestión reformula el rol de
los cuerpos estables: de generadores de cultura y difusores del acervo
artístico nacional, al de vendedores de miles de entradas. Obviamente,
una Orquesta Sinfónica Nacional de calidad no es funcional a este
proyecto.
De los 168 espectáculos presentados en el Auditorio en 2014, sólo ocho tuvieron a la OSSODRE como protagonista.
Al finalizar la actual Temporada, nuestra presencia en este escenario habrá sido incluso aún menor.
Uno de los escasos aciertos de la pasada Dirección Artística fue la
contratación del Maestro Stefan Lano como nuestro Director Titular. En
los tres años de trabajo conjunto con él, la Orquesta alcanzó
extraordinarios niveles de excelencia. Desde el primer momento, el
maestro Lano se erigió en enérgico opositor a este modelo de gestión y
en firme defensor de la institucionalidad de la OSSODRE y de los
derechos de sus integrantes. Ello le valió la arbitraria y grosera
rescisión del contrato.
En reiteradas ocasiones hemos manifestado
que la Orquesta Sinfónica del SODRE es víctima de un sistemático
desmantelamiento y está en real peligro de extinción. Esto no es una
figura retórica ni exagera en lo más mínimo la situación.
Actualmente 52 profesores integramos la plantilla de músicos estables.
Nuestro ingreso se produjo mediante rigurosos concursos de oposición con
prestigiosos jurados internacionales. El último de ellos se llevó a
cabo en 2006.
Desde entonces las vacantes generadas -que al día de
hoy suman 47- se han estado cubriendo con artistas extras, contratados
de manera absolutamente precaria. Llevamos mucho tiempo reclamando la
impostergable realización de los concursos que brinden a estos
compañeros la oportunidad de regularizar su situación laboral. Al mismo
tiempo, jóvenes instrumentistas formados durante estos años, músicos
compatriotas que han debido emigrar en busca de mejores oportunidades e
incluso colegas de otros países, tendrán la posibilidad de engrosar y
enriquecer nuestra principal agrupación sinfónica.
Por desgracia
para la cultura nacional, uno de los puntos fundamentales del proyecto
de nuestros “gestores” es la modificación drástica de la estructura
institucional de los cuerpos artísticos.
Su propuesta, que está en
práctica desde hace varios años, incluye la eliminación paulatina de los
cargos presupuestados y su sustitución por trabajadores eventuales. En
nuestro caso, ello conduce inexorable y dramáticamente a la
transformación de la orquesta nacional en un conglomerado sin identidad,
integrado por instrumentistas free-lance sin ningún arraigo y carentes
de los más elementales derechos laborales.
El nuevo Consejo
Directivo, que a diferencia de los anteriores ha mostrado voluntad de
diálogo, manifestó a nuestros delegados que los únicos concursos
previstos en este período, son los internos para efectivizar los cargos
de solista, que varios de nosotros venimos ejerciendo desde hace años en
forma interina, descartando de manera tajante los llamados externos
para llenar las vacantes. Estos concursos solucionarían apenas una
ínfima parte del gravísimo problema que aqueja a nuestro cuerpo
orquestal.
Nosotros consideramos inaceptable esta propuesta. La
Orquesta Sinfónica, reunida en asamblea, decidió, por abrumadora
mayoría, que ninguno de los Profesores de la OSSODRE se presentará a
dichos concursos internos a menos de que las autoridades establezcan una
fecha próxima para el llamado a cubrir la totalidad de las vacantes.
Somos artistas, amamos nuestra profesión y en cada concierto entregamos
a plenitud nuestros conocimientos, esfuerzo y sensibilidad.
Defenderemos nuestra fuente de trabajo y la de las nuevas generaciones
de músicos.
Llevaremos hasta sus últimas consecuencias la lucha no
sólo para mantener viva a la Orquesta, sino para devolverla al sitial
privilegiado que ocupó en nuestra cultura y que nunca debió perder.
Sabemos que ustedes no nos dejarán solos en esta dura batalla.
Disfruten el concierto.
ESTE BLOG FUE CREADO PARA QUE LOS PROFESIONALES URUGUAYOS DEDICADOS A LA MÚSICA CLÁSICA SE INFORMEN, Y TAMBIÉN PARA QUE EXPRESEN OPINIONES E INTERCAMBIEN IDEAS A TRAVÉS DE COMENTARIOS ACERCA DE PROBLEMAS DE ACTUALIDAD QUE AQUÍ SE DESCRIBEN.
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miércoles, 30 de septiembre de 2015
sábado, 18 de julio de 2015
Al que le quede bien el poncho... que se lo ponga.
...
luego de mas de 3 décadas en los micrófonos de cx 6, me permito
expresar la falta total de vocación por la difusión de la música
culta en sus diversas corrientes en nuestra querida emisora...”
La actitud reacia a la música clásica evidenciada por el SODRE, bajo el amparo del concepto de “élite” que le quiere atribuir al público del género, sería nada más que la punta de un iceberg más profundo de lo que se cree.
La denuncia.
Esto ocurrió hace nada
más que un año y medio, aproximadamente. Encaja perfectamente en la
orientación evidente que tiene el SODRE en los últimos tiempos. Lo
que sigue nos llegó por mensaje privado, pero con autorización
expresa de quien firma para hacerlo público:
“Con profundo interés he leído el articulo de Javier Bezzato
que comparto plenamente. Por mi parte, luego de mas de 3 décadas en
los micrófonos de cx 6, me permito expresar la falta total de
vocación por la difusión de la música culta en sus diversas
corrientes en nuestra querida emisora, que me llevaron al final a
jubilarme antes de lo previsto. Falta de vocación que se traduce en
agravios, desconocimiento, demagogia sindical, falta de interés y
notorio complejo cultural en operadores y mandos medios, con
resultados desastrosos que aún se pueden comprobar en la diaria
sintonía.
"Por años me he quejado de los baches interminables, antes y después de los anuncios. Las veces que he salido al pasillo a reclamar la presencia en cabina del funcionario "responsable" diciéndole: "el disco se fue" y la invariable respuesta "no te preocupes Romero...ya va a volver". He tenido operadores que "rebobinaban" cintas o hacían ruidos de ex profeso con el micrófono abierto. Otros a quienes les importaba un rábano si se anunciaba un barroco y salia al aire un dodecafónico. Y el desinterés mayor se vive ahora, donde las emisoras de "importancia para el gobierno" tienen hasta 8 repetidoras y cx6 ninguna, con el agravante de que en el litoral es "tapada" por una radio de Asunción. La dirección ha puesto al frente (con suculento salario) a un vitalicio jurado de carnaval, cuyos conocimientos músico-culturales son de un excelente paracaidista. Obviamente estoy a las órdenes para cualquier inquietud que Uds. puedan tener sobre mis vivencias en Radio Difusión Nacional y no tengo ningún inconveniente en que estas manifestaciones tomen estado público.”
"Por años me he quejado de los baches interminables, antes y después de los anuncios. Las veces que he salido al pasillo a reclamar la presencia en cabina del funcionario "responsable" diciéndole: "el disco se fue" y la invariable respuesta "no te preocupes Romero...ya va a volver". He tenido operadores que "rebobinaban" cintas o hacían ruidos de ex profeso con el micrófono abierto. Otros a quienes les importaba un rábano si se anunciaba un barroco y salia al aire un dodecafónico. Y el desinterés mayor se vive ahora, donde las emisoras de "importancia para el gobierno" tienen hasta 8 repetidoras y cx6 ninguna, con el agravante de que en el litoral es "tapada" por una radio de Asunción. La dirección ha puesto al frente (con suculento salario) a un vitalicio jurado de carnaval, cuyos conocimientos músico-culturales son de un excelente paracaidista. Obviamente estoy a las órdenes para cualquier inquietud que Uds. puedan tener sobre mis vivencias en Radio Difusión Nacional y no tengo ningún inconveniente en que estas manifestaciones tomen estado público.”
Atte: Antonio Jorge Romero.
Posdata
El Sr. Romero dice, todavía, que el 27 de
Dic de 2013 el encargado de la emisora le indicó a gritos que no
hiciera más los programas líricos. Y relata así el desenlace del
episodio:
“Al contestarle que él no era nadie para decidir eso, me dijo
que estaba encargado de cx6 por orden del (ya fallecido) director de
las emisoras, el Sr. Saccomani. Ante este disparate resolví volver
a la cabina a mis anteriores funciones de locución, pero la Sra
Ruffo me indico que ya no pertenecía más al sector.
“Por lo tanto, falto de respaldo de mandos medios, solicité en ctas. personales mi jubilación. Es importante destacar que denuncié el atropello ante el Consejo Directivo, sin resultados, y que mis programas (tanto Aria Prima como Lirica Viva) se siguieron emitiendo hasta el 31 de Dic. de ese 2013.”
“Por lo tanto, falto de respaldo de mandos medios, solicité en ctas. personales mi jubilación. Es importante destacar que denuncié el atropello ante el Consejo Directivo, sin resultados, y que mis programas (tanto Aria Prima como Lirica Viva) se siguieron emitiendo hasta el 31 de Dic. de ese 2013.”
Según el Sr. Romero, nunca se le explicó un motivo para impedirle
seguir con sus actividades. Había ingresado por concurso de
oposición en 1978, y a la radio oficial el 1 de enero de 1980.
He aquí una
pregunta incómoda: ¿Nadie en el Consejo Directivo escucha la
única emisora de radio que transmite
música clásica?
¿Nadie?
Peor todavía, ¿cuál
sería la explicación para el silencio por toda respuesta para una
denuncia expresamente hecha al Consejo Directivo?
Habría una sola explicación: La displicencia de los directores es un buen poncho para abrigar a los irresponsables, si hay denuncias alrededor de la música clásica. Claro, hay una disculpa inmejorable: la emisora ya no pertenece más a la órbita del SODRE y eso parece que es definitivo.
sábado, 27 de junio de 2015
El Uruguay: un mate bien amargo.
![]() |
"La música académica abre puertas a la Historia, nos acerca a otras culturas y a persona de diferentes medios socio-económicos." |
El siguiente artículo fue publicado en Facebook por el pianista uruguayo Javier Bezzato el 2 de marzo de 2014 y reproducido, con permiso del autor, en el blog Música Clásica aquel mismo año.
Más de un año después viene bien recordar las reflexiones que Javier nos quiso transmitir, porque conservan una pasmosa actualidad.
_____________________________________________________________________
Hace días que vengo pensando y pensando sobre los problemas de la orquesta del Sodre. Me gustaría transmitirles mis reflexiones.
Existen algunos prejuicios con respecto a la música denominada clásica, culta o académica y a las personas que la practican: el músico clásico, culto o académico. Esto sucede lamentablemente en muchas partes, pero en Uruguay, tal vez por ser un país con pocos habitantes, se percibe un poco más. A esto se puede agregar la falta de suficiente transparencia en las gestiones culturales. Esta es una de las razones por la que me fui hace ya más de diez años, queriendo ampliar horizontes en mi formación y buscando futuro laboral.
Como lo definió Nibya Mariño con sencillas palabras en una entrevista para Subrayado: la música “... es como un mensaje espiritual, llega a todos.” La música culta no busca ser elitista, está abierta a entrar en contacto con otros géneros musicales y busca llegar a la gente. Cualquiera de ustedes, músicos, puede confirmarme que, si bien podemos concebir nuestro hermoso oficio como una importante misión que llevamos adelante con entusiasmo y pasión, esto no implica que seamos seres superiores a otros o pertenecientes a una casta selecta. Tampoco lo ve así la gente que se siente atraída por ella. La música académica abre puertas a la Historia, nos acerca a otras culturas y a persona de diferentes medios socio-económicos. Basta comprobarlo entre los músicos mismos o simplemente entre los melómanos. Otros géneros musicales o manifestaciones artísticas tienden a tener un alcance local o regional y a limitarse a su ámbito socio-cultural, fortaleciéndolo y enriqueciéndolo. Pero me atrevería a decir que, un aficionado al carnaval uruguayo sabe, tal vez, poco y nada del carnaval en Basilea, por ejemplo. Así que en tema de apertura, tolerancia e integración existen muchos prejuicios y creo que el continuar y mejorar las condiciones de la práctica de la música clásica en nuestro país (y por consecuencia, asegurar la existencia en este caso de una orquesta sinfónica estatal) solo puede traer ventajas para nuestra sociedad. ¿Es tan difícil entender que también hay personas comunes y corrientes, de cualquier estrato social o económico, que se emocionan con Mozart, Chopin o Ligeti y encuentran así una mínima pizca de trascendencia en esta vida terrenal?
Estos prejuicios influyen también lo que se entiende o sabe sobre un aspecto fundamental del trabajo que desarrolla el músico: la práctica instrumental. Tarea que insume una carga horaria muy grande y que, por las características del oficio, se realiza en un ámbito privado y personal, a diferencia de un bailarín, el cual, a las horas de ensayo suma el tiempo de práctica personal, en este caso realizada en forma colectiva, "a la vista" de todos.
Aclaro todo esto (para muchos rotundamente evidente), porque he leído declaraciones de la presidenta del Consejo Directivo del Sodre que dejan entrever una falta atroz de conocimiento y sensibilidad en la materia. Incluso dejando de lado la aberrante y vergonzosamente ignorante declaración de que en el mundo no existen orquestas sinfónicas presupuestadas (el número de integrantes necesario para una orquesta de esa características no hay que aclararlo).
¿Alguien me puede explicar cómo personas tan incompetentes en la materia ocupan tales puestos y se llevan en sus bolsillos suculentos sueldos? Creo que criterios de otra índole que los artísticos y de capacidad de gestión ponen al frente esa gente. ¿Favores políticos, tal vez?
Otra pregunta: ¿qué se les dice a los chicos de la Orquesta Juvenil sobre el futuro que les espera?
Una posible respuesta: "Miren, vivimos en un país donde te podés fumar con toda tranquilidad unos ricos porros, cualquiera se puede casar con cualquiera y ser feliz. Eso sí, si te gusta Beethoven, acá vas a tener pocas oportunidades en tu vida."
No estoy en contra de los géneros populares ni creo que uno sustituya a otro, incluso los admiro y practico (lo confirman mis próximos conciertos aquí en Suiza), pero la música clásica debe tener el lugar preponderante en el Sodre que siempre tuvo. Para eso fue creado, ¿no? Lo más triste es sentir la decadencia de una institución que supo ser ejemplar. Que lo digan los que vivieron la época de oro del Sodre! La ley de 1929 prevé la formación de los cuerpos y escuelas de formación que posee el Instituto. El Sodre es financiado por el Estado, o sea, por los uruguayos. Y debe ser para los uruguayos, incluso para los uruguayos que gustan de la música sinfónica. La Cultura no debería ser (por lo menos en esa institución) un negocio, sino un patrimonio del país. Y en el caso que ese modelo ya no funcione, hay que buscar otro que sea efectivo y digno para todos.
Algunas cosas han mejorado (también hay que ver lo bueno). Un ejemplo (a pesar de las tensiones actuales): hace algunos años se podía asistir a las funciones del Cuerpo de Baile del Sodre (hoy Ballet Nacional), donde sólo estaban presentes, además de los bailarines por supuesto, la madre de algún integrante del Cuerpo, con suerte la novia de alguno de ellos y, si aun no había fallecido, alguna que otra tía-abuela. Hoy en día la cosa es muy diferente. Una historia feliz... Pero no recuerdo una gran muestra solidaridad o apoyo institucional frente a esa problemática situación, que duró bastante tiempo. Eso también era amargo.
No dudo en las buenas intenciones de la Sra. Presidenta, como lo confirma en una declaración a 180: "... Hemos trabajado como bestias para resolver...". Pero en la declaración misma describe la forma en que lo hace.
La regla debería ser así de sencilla: el músico cumple con sus compromisos artísticos en tiempo y forma y recibe a cambio su contrato y sueldo en las mismas condiciones.
Me alegra mucho saber que la orquesta denuncie su situación y haga sus reclamos TOCANDO. La trinidad compositor-intérprete-público es lo que obra maravillas y es lo que hay que mantener vivo. Para MOVER a la gente hay que CONMOVER.
Yo, por ahora, dejé de tomar mate. Para amarguras me alcanza la triste realidad.
Javier Bezzato
En facebook.
domingo, 21 de junio de 2015
UNA HISTORIA INEXPLICABLE
Nuestra historia musical
demuestra la importancia de la música clásica en la vida cultural
uruguaya y, en ocasiones, a niveles extraordinariamente altos. Por
ejemplo, en 1940 se trasmitió a través de las radioemisoras del
SODRE, incluso las de onda corta, una serie de conciertos dirigidos
por Arturo
Toscanini desde
el Estudio Auditorio. A eso se agrega una
lista impresionante de visitantes ilustres como Igor Stravinsky, Ottorino
Respighi, Heitor Villa-Lobos, Manuel Ponce, Humberto Allende,
Godofredo Petrassi, Paul Hindemith, Aram Jachaturián, Aaron Copland,
William Walton, Camargo Guarnieri, Albert Wolf, Erich Kleiber, Fritz
Busch, Jascha Horenstein, Paul Paray, Clement Krauss, Herman
Scherchen, Víctor de Sabata, Sir Malcom Sargent, Arthur Rodzinsky,
Nicolai Malko, Paul Klecki, Witold Rowicki, Leopold Ludwig, Wilhelm
van Otterloo, Kiril Kondrashin, Jean Martinon, Enrique Jordá, Antal
Dorati, Howard Mitchel, Juan José Castro, y otros más que
definieron una época dorada.
No
debemos olvidar, sin embargo, que todo aquel período pasó por la
Segunda Guerra Mundial, y Uruguay obtuvo un beneficio artístico al
recibir aquí a muchos de aquellos huéspedes que buscaron
un refugio. Pero, después de la guerra, en 1953 Lamberto
Baldi reafirmó todavía una OSSODRE destinada a alcanzar el nivel más
alto de su trayectoria, llegándose a considerarla la mejor orquesta sinfónica de
Sudamérica y una de las mejores del mundo.
¿Sería muy caro reconstruir aquel grado de excelencia?
Cualquier
lector atento pensará que ahora, cuando está de moda la
famosa “austeridad” que pasa la tijera en la cultura antes que
nada, aquello sería inviable. Puede ser, y el argumento más a
mano sería que el cachet de “monstruos” como los de aquella
talla, hoy no se podrían pagar. Pero ¿alguien puede creer que varios de los espectáculos pop que el SODRE presentó en alguna temporada anterior, y los que
presentará en esta de 2015, acaso son baratos?
Ah,
claro – se podrá decir también – la cuestión es la taquilla,
buscar que no hayan espectáculos deficitarios. Pero véase lo que
también el propio SODRE dice al respecto en su página web:
“La OSSODRE ha tenido desde su nacimiento la
gran ventaja de no esclavizarse con la taquilla para sobrevivir. Como
organismo con rubros propios, pudo planificar su acción con vistas a
la cultura y nunca dependió del reclamo de sus abonados para
confeccionar sus programas. Esto dio a los primeros directores
espacios de audacia e imaginación, de exigencia estética y de
variedad estilística, que los organismos privados rara vez pueden
permitirse. Aunque esta independencia y variedad disminuyeron
bastante cuando se terminaron los directores estables, de todos modos
el nivel medio del repertorio sigue siendo más riguroso y mejor
dosificado que el de muchas orquestas famosas que tienen la
obligación de llenar las salas y de hacer el gusto a sus
protectores.”
Tal
como he señalado con insistencia en artículos anteriores, la
temporada de conciertos 2015 no sólo es paupérrima, sino que está llena de
contradicciones que apuntan más bien a estabilizarse que a buscarles solución. Se prejuzga que la música clásica es para una élite y que hay que "democratizar" el arte, como si el pueblo uruguayo fuera incapaz de apreciar otra cosa que lo que los medios difunden hasta el hartazgo. No hay duda, entonces, de que lo que se busca es la taquilla.
Y esto puede involucrar la calidad de los espectáculos.
En una situación tan dependiente, la cuestión de la evaluación de la calidad pasará, de ser un problema de gestión, a convertirse en un problema político que puede llegar a poner en riesgo la ruta inicialmente trazada hacia determinados objetivos. Ahí el desafío es para el Director Artístico, quien deberá reconocer cuáles son los elementos en el entorno que puedan plantear nuevas oportunidades o, por el contrario, nuevas amenazas a resolver. Deberá trabajar en conjunto, con el personal artístico y el Directorio, para trazar un curso de acciones hacia el futuro. Y éste, justamente éste, es el meollo de la situación de hoy.
Falta consenso.
Sería esencial establecer por parte del Consejo Directivo, en conjunto con la Gerencia General y los cuerpos estables, una política cultural delimitada a nivel de Estado. ¿Hace falta, para ello, una declaración de misión y visión que sea comunicada y compartida a través de todos los integrantes de la institución? Parecería que no, porque esa declaración está implícita en el contenido de la propia Ley de creación del SODRE. En aquella fuente es donde se debe buscar que cada miembro sea consciente de su responsabilidad en la consecución de los objetivos. La declaración de la misión y visión es un elemento clave para indicar cuál es el camino posible de recuperación del grado de excelencia que distinguió al SODRE en el pasado.
El Auditorio Adela Reta es un complejo de 25.000 m², con una sala principal de 2.000 localidades destinada a espectáculos líricos, sinfónicos y de ballet. Su foso puede albergar a más de 100 músicos, está organizado en tres módulos y cuenta con un sistema de elevación automatizado. El escenario, el más grande del país, tiene una altura libre de 27 metros y una boca de escena regulable que puede alcanzar 15,50 metros de ancho por 12 metros de alto. El complejo cuenta con una segunda sala, más pequeña, destinada a la música de cámara y repertorio experimental, con la flexibilidad técnica necesaria para que pueda ser transformada a conveniencia. Además, tiene modernas salas de ensayo, con un sector de talleres ubicados en tres niveles de doble altura, para la producción y realización de los montajes escénicos y la caracterización de los intérpretes. Por otra parte, cuenta con un anfiteatro, áreas para exposiciones y sectores de 'foyeres' y cafeterías. El edificio tiene características acústicas especiales en toda su construcción, especialmente el cubo interior que contiene el escenario y galerías. Se han invertido más de USD 100.000.000 hasta la finalización de las obras.
El Auditorio Adela Reta es un complejo de 25.000 m², con una sala principal de 2.000 localidades destinada a espectáculos líricos, sinfónicos y de ballet. Su foso puede albergar a más de 100 músicos, está organizado en tres módulos y cuenta con un sistema de elevación automatizado. El escenario, el más grande del país, tiene una altura libre de 27 metros y una boca de escena regulable que puede alcanzar 15,50 metros de ancho por 12 metros de alto. El complejo cuenta con una segunda sala, más pequeña, destinada a la música de cámara y repertorio experimental, con la flexibilidad técnica necesaria para que pueda ser transformada a conveniencia. Además, tiene modernas salas de ensayo, con un sector de talleres ubicados en tres niveles de doble altura, para la producción y realización de los montajes escénicos y la caracterización de los intérpretes. Por otra parte, cuenta con un anfiteatro, áreas para exposiciones y sectores de 'foyeres' y cafeterías. El edificio tiene características acústicas especiales en toda su construcción, especialmente el cubo interior que contiene el escenario y galerías. Se han invertido más de USD 100.000.000 hasta la finalización de las obras.
¿Para qué?
En 2012 Ariel Cazes explicaba muy bien para qué, en una entrevista televisada donde se refería también la respuesta del público. Vale la pena escuchar lo que decía en aquel año no tan lejano:Hay que decir también que a pesar de aquellas declaraciones, en cambio al inaugurarse la temporada 2015 con el “Concierto por la memoria”, Cazes decía a Montevideo Portal que "No se invirtieron más de 100 millones de dólares para que esto fuera para una élite de iluminados”. ¿Cuál será la “élite” que no merecería esa suma de dinero invertido? ¿Será la que deba conformarse con los poquísimos conciertos de la OSSODRE y la reducida programación de espectáculos de ballet, de ópera y de música de cámara? ¿No será un grave error considerar que el pueblo uruguayo es incapaz de disfrutar y comprender otra música que la que los medios le quieren imponer? Sin duda algo anda muy mal.
Y casi ni valdría la pena seguir reiterándolo, pues el problema ya es de conocimiento público. Pero, si volvemos de nuevo muy atrás en el tiempo hallamos hechos sorprendentes. Hay dos documentos que conviene conocer.
Primero: Lo decía Lauro Ayestarán.
Allá por 1935 nuestro eminente musicólogo, investigador incansable de las raíces de la música nacional, defensor de esas mismas raíces incluso populares (no confundir con lo que hoy la mass media difunde como "popular"), escribía:
“En 1931, la Ossodre realizaba 37 conciertos. En 1932, bajaba su númer a 29. En 1933, solamente 21. En el año pasado, 15. Y en la actual temporada a la que sólo quedan dos meses de actividad, 5 conciertos, uno de los cuales de carácter particular ofrecido al Presidente de Brasil."
(Fuente: Biblioteca Digital del Centro Nacional de Documentación Musical CDM).
Este es el documento original completo donde Ayestarán firma con el seudónimo “Ural” en “El Bien Público”, en fecha 30 de agosto de 1935. Nótese que el mismo documento también se refiere a "el desprecio hacia la producción americana". Esto hace pensar en algo muy desagradable, porque evidentemente hay una historia que se repite sin que haya alguna explicación clara. Es que la historia no termina ahí, hay más. La cita siguiente deja muy mal parado al Estado uruguayo, de ayer y de hoy, porque toca una característica de idiosincrasia.
Segundo: "El peso del destino".
La cita siguiente fue tomada directamente de lo que escribió Leonardo Scampini, El País Cultural Nº 570, 6 octubre 2000 titulado "Lauro Ayestarán - el peso del destino":"...Su renombre internacional (llegaba) a tal punto que continuamente recibía los llamados de Sociedades norteamericanas -rememora su hijo Ángel-para que se fuera a trabajar allá. Le decían: "Pero, mire, nosotros lo vamos a sentar y usted se va a dedicar a investigar y no va a tener problemas de dinero ni de nada", y en cada ocasión él les decía: "Yo trabajo en mi país y para mi país". Y si se hubiera ido, hubiera tenido un poco más de dinero y hubiera realizado una obra más grande que la que llegó a concretar".
Su vocación de servicio al país, se evidencia en el deseo de que su biblioteca musicológica, una de las más importantes de América, quedara en el Uruguay. Cuenta Ángel que "a las dos semanas de la muerte de mi padre, vino Stevenson de los Estados Unidos con un cheque de la Fundación Ford para llevarse la biblioteca. "Dígame usted el precio", dijo Stevenson, y a pesar de que habíamos quedado en la ruina económica y que ese dinero nos podía haber salvado, mi madre cumplió con la voluntad de Lauro y no la vendió. El Estado Uruguayo demoró ocho años en pagarla".
"Entre las colecciones que había dejado mi padre -agrega Ángel- estaba la de partituras con pie de imprenta uruguaya, es decir, todo lo que se había impreso en Uruguay de música uruguaya. Eran seis mil partituras, más manuscritos de músicos uruguayos como Fabini, Cluzeau Mortet y el original Himno Nacional de Debali. Esa colección mi madre se la ofreció tres veces al Estado y en todas las oportunidades se le contestó que no existía interés. Esa actitud le molestó tanto a mi madre que cuando la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos vino a comprarla, ella terminó vendiéndola. Y allá está la "Lauro Ayestarán Collection" perfectamente cuidada y guardada".
Cualquier "remiendo" que se haga a un hecho como éste, no haría más que demostrar una sola cosa: yendo hacia adelante y atrás no se llega a ninguna parte. Sea la Orquesta Sinfónica con sus glorias y altibajos, sean los cuerpos estables del SODRE, sea incluso la Filarmónica de Montevideo y aun el MEC y las instituciones oficiales y privadas de enseñanza musical, y los sistemas oficiales de radio y televisión, todo ello, en conjunto integra un organismo cultural enorme que no debe andar a la deriva. Digámoslo bien claro: no puede estar dependiendo de puntos de vista político-partidarios de turno. Al contrario, es necesario que haya una política de Estado.
Y que sea abierta al mundo y a siglos de historia del Arte.
GBZ
sábado, 9 de mayo de 2015
¿Una Rosa con otro nombre...?
El SODRE nació con el nombre "Servicio Oficial de Difusión Radio
Eléctrica". La ley de 1929 creaba, sencillamente, una radio nacional,
para "perifonear programas culturales e informativos...con fines de
mejoramiento espiritual de los habitantes del país". Luego se creó en el
SODRE una orquesta sinfónica, un coro, un conjunto de música de cámara,
un cuerpo de baile y un elenco de radioteatro, y la institución comenzó
una distinguida tarea de llevar al país los frutos de la cultura, entre ellos, en lugar prominente, la música clásica.Hoy el SODRE se llama "Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos". Su orquesta está diezmada y apenas realiza seis conciertos de temporada sinfónica, sus otros cuerpos estables, salvo el Ballet, agonizan entre el descuido y la indiferencia de todos, y la música clásica es el pariente pobre del rubro "espectáculos". Ese cambio de nombre ya debería haber sido una señal de alarma para la cultura uruguaya (aunque vemos por el reciente brouhaha de otra gran institución nacional, la Biblioteca, que ya nada alarma a la cultura uruguaya). La inocente letra E de SODRE, "espectáculos", fue el caballo de Troya que permitió desvirtuar totalmente la misión de "mejoramiento espiritual de los habitantes del país", dar lugar a murga y circo, y convertir a la espléndida sala Adela Reta en el simple "Auditorio", léase, un común teatro de variedades.
Pero el problema de nomenclatura no acaba ahí, queridos conciudadanos. Parece que por la ley 18.996 de 2012, reglamentada en diciembre de 2014, se crea la "Unidad Ejecutora 024" con el nombre de "Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional", que incorpora a Canal 5 (ex TV del SODRE) y también a....¡la radio del SODRE! es decir, de un saque, se elimina del "SODRE" a la "Radiotelevisión" (¡afuera con la pinche letra R!) y nos queda el ¡"SODE"!, a saber: "Servicio Oficial de Difusión y Espectáculos". Pensemos un poco: sin radio ni televisión, ¿de qué "difusión" están hablando? ¡Marche la D! ¡Tengamos un SOE!. Pregunto (sí, a mis conciudadanos, no miren para otro lado) ¿queremos un Servicio Oficial de Espectáculos? ¿O es hora de salvar el patrimonio cultural uruguayo, inclusive la música clásica, y rescatar a una institución que, como cualquier bastardo, ni siquiera sabe qué nombre ponerse?
Alberto Reyes
jueves, 30 de abril de 2015
Una propuesta: Agencia Nacional de Conciertos
No pretendo dar más que un puntapié inicial al tema, seguramente habrá mucho que corregir, detallar y definir. Pero creo que ya es hora de empezar...
Como siempre en nuestros países, hay una buena oferta potencial y una buena demanda potencial de música clásica, y lo que no funciona bien, o no existe, son las interfaces entre esos dos lados, y la institucionalidad para llevarlas a cabo.
Propongo la creación de una Agencia Nacional de conciertos, dedicada exclusivamente a la música clásica. No por excluir a otros géneros, sino porque las interfaces para los otros géneros cultivados en el Uruguay ya existen: los medios les prestan atención, los organizadores privados presentan conciertos, los patrocinadores los apoyan. La idea es llevar cultura a todos y no que todos tengan acceso al mercado cultural, que no es lo mismo a pesar de lo que se nos quiera hacer creer.
La ANC podría tener las siguientes características:
Eduardo Fernández
Como siempre en nuestros países, hay una buena oferta potencial y una buena demanda potencial de música clásica, y lo que no funciona bien, o no existe, son las interfaces entre esos dos lados, y la institucionalidad para llevarlas a cabo.
Propongo la creación de una Agencia Nacional de conciertos, dedicada exclusivamente a la música clásica. No por excluir a otros géneros, sino porque las interfaces para los otros géneros cultivados en el Uruguay ya existen: los medios les prestan atención, los organizadores privados presentan conciertos, los patrocinadores los apoyan. La idea es llevar cultura a todos y no que todos tengan acceso al mercado cultural, que no es lo mismo a pesar de lo que se nos quiera hacer creer.
La ANC podría tener las siguientes características:
- Presentaría conciertos en todo el territorio nacional, con foco predominante en el Interior.
- Funcionaría mediante convenios con las Intendencias Municipales, las cuales se comprometerían a organizar al menos dos conciertos por año en su departamento. Las Direcciones de Cultura de cada IM harían un relevamiento de salas aptas (en términos de acústica, aislamiento de ruidos, disponibilidad o no de piano, etc.). Si avanza el proceso de descentralización, la ANC podría eventualmente hacer convenios con Juntas Locales también.
- La ANC tendría artistas bajo contrato, a largo plazo, y les pagaría por un arancel a establecer. La selección de los mismos se puede hacer de varias maneras, pero sería importante hacer un concurso de selección al menos cada dos años para garantizar las posibilidades de los jóvenes de acceder gradualmente al sistema; sin embargo no hay que descuidar a los artistas ya establecidos.
- En principio habría que enfocarse en los músicos nacionales, pero eventualmente se podría también traer a extranjeros.
- La financiación de los conciertos, traslados y estadía de los músicos sería compartida entre los gobiernos departamentales y recursos del gobierno nacional y del FONAM, y eventuales patrocinadores privados.
- Los conciertos no serán con entrada gratuita, aunque las Intendencias podrian poner un precio simbólico a la entrada, si así lo prefieren. (Siempre me resulta divertido que se nos tache de elitistas - los que así lo hacen tendrían que considerar lo que cuesta una entrada al Teatro de Verano en Carnaval o a un concierto de rock).
- Tendría un plantel de funcionarios mínimo, ya que se trata de una función de coordinación, pero al menos una oficina tendrá que tener, y al menos un encargado de programación y alguien que se ocupe de la logística y la comunicación con los gobiernos departamentales.
Eduardo Fernández
lunes, 27 de abril de 2015
UN PLAN DE ACCIÓN
En mi artículo anterior propuse la creación de una institución privada, una que sea capaz de contrarrestar una posible realidad irreversible: ¿Hay que decirle adiós a la música clásica en Uruguay?
La pregunta
obvia es ¿cómo llevarlo a la práctica? ¿Se podrá? De esto quiero
hablar ahora.
Una perspectiva a tener en cuenta.
Acerca de cómo hacer viable el proyecto de la índole que propongo, hablaré en un próximo artículo. Hoy quiero llamar la atención sobre una
perspectiva real que, muy probablemente, definirá el éxito o el
fracaso del emprendimiento, e incluso si vale la pena o no
intentarlo.
Hay todo un trabajo que comenzó nada menos que allá por
los años 80 del siglo pasado, en sentido de conscientizar al público
acerca de la importancia de la “identidad uruguaya” en la música. Esa política
cultural parecería haber llegado a un punto culminante en 2015,
o sea más de 40 años después. Y eso es mucho tiempo en el sentido educativo. Entre quienes abrevaron de aquellas fuentes, puede ser que hoy se encuentren personas que ocupan altos cargos en la programación de espectáculos musicales.
Lo que llama mucho la atención,
no es tan sólo la reducción progresiva de oportunidades para
escuchar a los genios más grandes de toda la historia de la música.
También se reducen las oportunidades de presentarse en público a
los intérpretes y – nunca está de más repetirlo - también se
excluye a los compositores uruguayos. Y éso es una gran
contradicción. ¿Acaso todos ellos, compositores e intérpretes, no
forman parte de nuestra identidad? ¿Qué
es lo que se ha venido
entendiendo como “nuestra identidad”?
Muchos ya saben la
respuesta y a consecuencia de toda esa política “cultural”
debemos preguntarnos:
¿Todavía queda
público en Uruguay para la música clásica?
No cabe hacer aquí un
verdadero estudio de mercado, pero responder a esta última pregunta
nos lleva a predecir, en lo posible, si el emprendimiento será
rentable. Y eso sería decisivo. Nos llega un dato interesante del
propio Sodre en su página oficial que informa:
“Hoy los
conciertos sinfónicos de la OSSODRE son todo un éxito a juzgar por
el público que colma las dos mil localidades de la sala Fabini,
éxito logrado en parte gracias a las bondades acústicas del
Auditorio”
Esto se puede entender de
muchas formas, pero más adelante el mismo informe reconoce:
Y continúa diciendo:
“En muy poco tiempo los aportes de Stefan Lano están generando un acelerado proceso de mejoras cualitativas a nivel artístico, que sumado a la interesante programación y a la participación de solistas de primer nivel (…) han acercado nuevamente al público, agotando las localidades a los conciertos de la temporada.”
Y concluye así:
“Gracias a las bondades del Auditorio Nacional, el Sodre retomó en 2011 el camino de la puesta en escena de las grandes óperas con Eugenie Onegin de Chaikovsky, bajo la dirección musical de Lucasz Borowicz y en 2012, con entradas agotadas, Turandot de Puccini, bajo la dirección musical de Stefan Lano. Todo indica que la OSSODRE retomó el prestigio de otrora.”
Habiendo
sido así hasta 2012, respecto al público, ¿cómo se entiende lo
que el Director Artístico dice al respecto? Citábamos una
declaración suya en el artículo anterior, y
ahora la repetimos pues viene al caso:
“En
los primeros conciertos que hicimos aquí en el Auditorio, una sala
gigante de casi 2000 espectadores, uno miraba a la platea y veía 300
cabezas nevadas en el medio.”
¿Con
cuál de las dos versiones nos quedamos? No es muy probable que el
SODRE falsee un hecho y lo publique en su propio sitio web, así como
tampoco es probable que el Director Artístico haya dicho algo que no
vio. Y que, en ambos casos, el propio público podría en definitiva
desmentir o confirmar. La conclusión lógica es que si “falta
público” para la música clásica, en cualquier momento que sea, es algo que
no se debe tomar a la ligera porque lo que en realidad falta es calidad de la gestión y un
buen marketing. Y es eso lo que hay que considerar, en lugar de
justificar que hay motivos para que los recursos se apliquen a
estrategias empresariales dirigidas a “otros públicos”.
Todo
indicaría que el resultado de las ideas de los organizadores no se
debe confundir con otra realidad: el público para la música clásica
existe, hay disconformidad de parte de los músicos y lo vienen
expresando de tiempo atrás – como se aprecia en el video a
continuación – y todo dice que cualquier esfuerzo en alcanzar un
nivel de excelencia sigue siendo en vano por los caminos que hoy se siguen, e incluso las inversiones
que el propio SODRE hizo para recuperar el prestigio de antaño
también habrían sido en vano.
Pero todo esto no debería ser un motivo
de frustración e impotencia. Debería ser un estímulo para recordar
permanentemente que el público existe y está esperando.
¿Hasta
cuándo hay que esperar?
Si todos ustedes, que ahora están
leyendo, buscan aunar esfuerzos para llegar hasta quienes estén a
favor de restituir a la cultura uruguaya el valor que está perdiendo, si éso se consigue quizá a través de cadenas de
vinculaciones, el objetivo de cambiar las cosas podrá ser
alcanzado.
Por eso he abierto un canal especial a fin de que quienes quieran comunicarnos
algo que no desean que se haga público a través de este blog,
puedan hacerlo con la necesaria privacidad total. Un proyecto
adecuado deberá empezar a ser formulado y sobre bases sólidas. Para comunicarse en privado es solamente hacer clic aquí.
Es muy triste ver músicos
que se han preparado para alcanzar la perfección técnica y
artística necesaria para componer una sinfonía, un cuarteto de
cuerdas, una sonata, etc., o para interpretar las obras de los
mayores genios de la música de todos los tiempos... y de pronto se
vean sujetos al capricho de los programadores de espectáculos que
les obligan a usar no más de un 10% de las capacidades. ¿Hay
alguien que piense que tanto da que una orquesta sinfónica acompañe
a una murga o a un cantante pop dirigidos por alguien que solamente agita los brazos para marcar el ritmo, o en cambio, que lo haga a la par
del coro en la Novena Sinfonía de Beethoven, o en la “Resurrección”
de Mahler, bajo la batuta de un gran maestro?
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